Al principio parece la escena de una película de terror: una de esas con bichos que se incuban dentro del estomago de algún infortunado humano y que después de rajarle a este las tripas escapan chillando cual cochinillos asustados. Pero en realidad son las imágenes de un parto acuático casero… Bueno, acuático solo hasta las rodillas.
viernes, 14 de noviembre de 2008
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