martes, 16 de diciembre de 2008

Bonito cadaver

La cita “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver” se atribuye erróneamente a James Dean. En realidad, es parte del guion de la película Knock on Any Door (1949), y salio en las pantallas de la boca del actor John Derek. Los ancianos difícilmente pueden dejar un bonito cadáver. No obstante, según cuentan en la cadena estadounidense MSNBC, un creciente número de personas deciden someterse al bisturí para mostrarse lo más radiante posible en su propio funeral. Piden que les borren las arrugas y que les compongan un “gesto de alegría”.

Según explica Mark Duffey, presidente de la funeraria Everest Funeral: “La gente quiere ser recordada. Un funeral es su último gran acto social, y quieren lucir bien en él. Incluso he tenido gente que llegó a decirme: Quiero que me elimines las arrugas y me hagas parecer más joven en mi sepelio”. David Temrowski, director funerario de Temrowski e Hijos, cuenta: “He tenido personas que me han comentado que quieren que sus pechos parezcan joviales cuando estén muertos”.

Normalmente, todo lo que implica el trabajo del funerario, denominado arte restaurativo mortuorio, es componer en el cadáver una pacífica expresión facial, borrando los estragos de la edad, la enfermedad o un traumatismo, y recreando el estilo personal del fallecido con respecto al cabello, uñas y maquillaje. Esto se tiene que hacer antes de que el líquido de embalsamar entre en el sistema circulatorio y “fije” el tejido. Se utilizan para ello rellenos de tejido, cera, puntos, e incluso pegamento Super Glue para los huesos rotos.

Incluso cuando no existen traumatismos, con frecuencia los labios se engordan, las mejillas se rellenan y contornean, y en las manos hundidas se inyecta un relleno para darle al fallecido una completa buena apariencia.

En el siguiente video podemos ver como se desarrolla el proceso de embellecimiento de un finado.


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